Es fundamental calcular con precisión el dimensionamiento de un depósito para garantizar la estabilidad de la presión.
El volumen correcto depende de varios factores, como pueden ser la potencia del compresor, el sistema de regulación o el consumo de la instalación.
Factores esenciales para el dimensionamiento
En compresores con una regulación de carga y descarga, para dimensionar el depósito, se consideran variables como:
- La capacidad del compresor: El depósito debe ser capaz de gestionar el caudal de salida libre del equipo sin saturarse.
- La banda de presión: Cuanto más estrecha sea la diferencia entre la presión de carga y descarga, mayor deberá ser el volumen del depósito.
- Frecuencia de ciclos: Para equipos Atlas Copco, el estándar suele ser un ciclo cada 30 segundos para proteger la integridad del motor y los componentes de regulación.
Vida útil y eficiencia
Subdimensionar el depósito para ahorrar espacio no es la mejor opción, ya que esto provoca una «obstrucción» que obliga al compresor a trabajar por encima de sus capacidades.
Por otro lado, en aplicaciones con picos extremos de demanda, es preferible instalar depósitos independientes cerca del punto de consumo para evitar que las caídas de presión afecten a toda la planta.
Ventajas de un dimensionamiento correcto:
- Se reduce el consumo eléctrico: Estabilizar la red permite bajar la presión de la potencia.
- Se eliminan condensados: Un depósito con unas dimensiones adecuadas facilita el enfriamiento del aire, ya que permite que la humedad se condense y se drene antes de llegar al secador o a la red.
- Se protege el motor: Evitar el sobrecalentamiento proveniente de arranques continuos prolonga la vida del equipo.
Aplicación en cada planta
En sistemas que incorporan tecnología de velocidad variable (VSD), los requisitos de volumen del depósito suelen ser menores, ya que el compresor ajusta su caudal exactamente a la demanda. Aun así, en plantas con consumos variables, el depósito es necesario para una eficiencia operativa.



