manómetro de presión

Cómo eliminar las caídas de carga

En aire comprimido, la presión solo tiene valor si llega correctamente al punto de consumo.

Y aquí aparece uno de los errores más habituales en industria: asumir que la presión que vemos en el compresor es la misma que recibe la máquina.

En realidad, muchas instalaciones presentan diferencias importantes entre la presión de generación y la presión disponible en producción, especialmente cuando la demanda aumenta o coinciden varios consumos simultáneos.

Mientras la instalación está en reposo, todo parece estable. El manómetro marca correctamente y la red aparenta funcionar sin problemas. Pero cuando las máquinas empiezan a consumir caudal de forma real, aparecen las caídas de presión.

Y ahí es donde se pone a prueba la instalación.

La pérdida de carga es consecuencia directa de la resistencia al paso del aire. Cuanto más restrictiva es la red, mayor esfuerzo necesita realizar el sistema para mantener la presión de trabajo.

Causas habituales de la pérdida de presión

Las causas más habituales suelen ser bastante repetitivas:

  • Tuberías demasiado pequeñas
  • Tramos finales mal dimensionados
  • Exceso de codos y accesorios
  • Filtros saturados
  • Mangueras restrictivas
  • Enchufes rápidos con poca sección útil

Muchas veces, pequeños elementos aparentemente secundarios terminan teniendo más impacto que el propio compresor.

También es habitual encontrar redes que han ido creciendo con los años sin replantear el diseño original. Se añaden máquinas, líneas y derivaciones, pero la infraestructura principal sigue siendo la misma. Y llega un momento en que la instalación empieza a trabajar “forzada”.

El problema es que la solución más utilizada suele ser aumentar la presión de consigna.

A corto plazo funciona.
La máquina recupera fuerza y la producción continúa.

Pero técnicamente es una de las soluciones menos eficientes.

Cada bar adicional implica aproximadamente entre un 6% y un 8% más de consumo energético. Además, el incremento de presión multiplica las pérdidas por fugas y acelera el desgaste de toda la instalación.

Por eso, optimizar una red de aire comprimido no consiste únicamente en producir más aire. Consiste en conseguir que llegue correctamente donde se necesita.

En muchas instalaciones, reducir pérdidas de carga permite incluso bajar la presión general de trabajo sin afectar a la producción Y ahí es donde aparecen los ahorros reales.

La monitorización de presión en distintos puntos de la red permite identificar rápidamente dónde se producen las restricciones y cómo evoluciona el sistema con carga real. A partir de ahí, es posible actuar sobre el diseño de la red, la sectorización, los depósitos o el tratamiento del aire para estabilizar el sistema.

Porque una red eficiente no es la que trabaja con más presión, sino la que necesita menos para funcionar correctamente.

 

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